Incremente sus Ventas (en los tiempos del COVID19 ó… en cualquier tiempo)

En una comunicación anterior planteamos nuestra visión sobre lo que realmente implica el teletrabajo y esta propuesta puede sintetizarse en lo siguiente:

“Gestión integral y seguridad de la información para que la empresa opere en forma transparente más allá de las ubicaciones físicas”

Basados en este concepto planteamos que una empresa con un alto nivel de virtualización de sus actividades, estará en condiciones de llevar adelante situaciones no previstas de cualquier índole más allá de la coyuntura.

La gestión no se paraliza, el control se mantiene y como si fuera poco, la actividad se puede redireccionar de inmediato a nichos y mercados que resulten rentables más allá de donde estemos situados físicamente.

El objetivo final que una empresa opere en forma transparente y eficiente, es simple; ganar efectividad e incrementar las ventas. Significa estar y llegar, cada vez más lejos y a más mercados. Tener presencia en más mercados ayuda a equilibrar los desbalances económicos locales.

Varios meses después y con la espada de Damocles aún suspendida sobre nosotros (no sólo por el COVID19 sino por la economía), experimentamos situaciones que seguramente nos han hecho reflexionar sobre nuestra posición como empresarios en esta región del globo.

Esta situación desnuda que los cambios ya ocurrieron; la coyuntura sólo los expuso, aunque muchos no lo quieran ver.

Podemos hacer un tratado sobre estos temas. Podemos hablar de estructuras de todo tipo que crujen ante los cambios; podemos hablar de intereses que no quieren ceder un ápice de lo conseguido en un pasado tan lejano que las vuelven tan anacrónicas, como ineficientes e improductivas a la luz de los acontecimientos actuales.

No esperemos mucho de esas estructuras del pasado en este presente que nos toca vivir.

Hemos visto empresas, que a pesar de la oportunidad que toda crisis brinda para diferenciarse y ser protagonista, no han decidido afrontar el costo del cambio. Es entendible, la incertidumbre paraliza.

Muchas Pymes y no tan Pymes, han quedado y van a quedar en el camino, lamentablemente.

Si observamos las que van transitando esta situación, en nuestro país, vemos tres grupos principales:

 

1 – Las afortunadas. Aquellas que el “azar” definió que estuvieran en rubros “bendecidos”, o sirvieran a empresas de dichos rubros, en medio de una situación de catástrofe general. Aún así, a muchas de estas empresas que se desempeñan en rubros considerados esenciales, les ha tocado sufrir pérdidas, no cumplir los objetivos de mínima y enfrentan múltiples obstáculos y dificultades, desde todos los frentes incluso el frente interno. No todo es fácil.

 

2 – Las Oportunistas. Las que se subieron a la ola de la pandemia y se dispusieron a fabricar/proveer artículos alineados con el momento; por ejemplo producir/comercializar artículos desinfectantes, barreras de protección, máscaras, barbijos etc. por citar algunos ejemplos. No está mal; sobrevivir es lo primero, pero es una estrategia desgastadora, de corto plazo, florece tarde, dura poco y se llena de competencia voraz.

 

3 – Las Visionarias. Las que gracias a contar con las plataformas de información optimizadas, con un control integral y disponen de una organización laboral flexible, se han reinventado en semanas, generando nuevas y genuinas actividades basándose en lo que ya tienen, ofreciendo nuevos productos y/o formas de servicio e incluso llegando a nuevos mercados.

 

Todas las empresas que van sobrellevando el momento, pueden tener algo de los tres puntos. No está mal haber tenido un poco de suerte y tampoco está mal aprovechar una oportunidad.

Pero en definitiva, las que van a estar siempre preparadas más allá de las circunstancias particulares que defina el contexto, son las empresas VISIONARIAS; las que previeron su estructura y pueden apoyarse en características fundamentales que las distinguen del resto.

¿Que atributos debe poseer una empresa visionaria para lograr los resultados que busca? Podemos discutir mucho, para nosotros, los principales atributos son tres:

  • Ubicuidad. El efecto que antes era sólo atributo de los dioses; poder estar en todas partes al mismo tiempo. Poseer este “don” es posible y juega a favor de quien se decida aplicarlo en todos los niveles de la organización.
  • Flexibilidad. Adaptarnos a nuevas configuraciones laborales, capacitar, comunicar, decidir, vender, como si estuviéramos en la misma sala; orientar el negocio usando lo que disponemos.
  • Escalabilidad. Anclar en la estructura actual, proyectar, ampliar, generar nuevos canales de ventas, nuevos mercados y más relaciones comerciales.

Mediante la implementación tecnológica correcta y posterior gestión integral de todos los recursos empresarios, su Empresa será ubicua, flexible y escalable, para que los cambios e imprevistos que afectan la economía y los negocios, jueguen a su favor.

Si quieren ver como hacemos para gestionar en forma integral los sistemas de información (mucho antes que llegara la pandemia), haga click en el siguiente link:

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