Cloud Computing

Cada tanto algunos de nuestros clientes, algunos de ellos Pymes, nos consultan sobre “Cloud Computing”, término que se comenzó a acuñar no hace mucho tiempo y en la actualidad es usado ampliamente muchas veces aplicado correctamente pero… algunas veces de manera liviana, otras de manera tendenciosa y como es de esperarse, genera una serie de interrogantes.

¿Qué es el cloud computing? Más allá de las definiciones, es un Modelo de Servicios. Este modelo consta de un conjunto de aplicaciones, soportada por una plataforma, soportada a su vez por infraestructura que permiten todas en conjunto entregar servicios tercerizados a los clientes desde la nube (léase Internet) con altísima disponibilidad.

Es una evolución lógica que hicieron los Proveedores de Servicios de Internet. Algunas de las empresas que están ofreciendo estos servicios son Google Apps , Amazon EC2, eyeOS, Microsoft Azure y Ubuntu One; con mayor o menor grado de integración.

Sus seguidores y adeptos la venden como un nuevo paradigma que permite minimizar los costos de Capex (inversión de capital) los de Opex tecnológicos (costos de operación de los sistemas), aumentar la confiabilidad y la disponibilidad de los sistemas y que el cliente pueda centrarse únicamente en el negocio.

Ahora imaginemos, disponer (bajo este concepto) de una serie de servicios en la nube, a saber:

* Email
* Web
* Almacenamiento
* Aplicaciones grupales (agendas, listados de tareas, software de colaboración etc.)
* CRM (Aplicativos para administrar las relaciones con nuestros clientes)
* ERP (Aplicativos para administrar de manera integrada todos los recursos de una empresa)

Esto puede resultar en: muy bajo costo de personal de sistemas, muy baja inversión en infraestructura (servidores, dispositivos de storage etc.). Con sólo poseer una red local y el acceso a Internet, podemos disfrutar de los servicios, desde cualquier lugar del mundo.

Suena interesante, es una evolución en la prestación de servicios que viene de la mano de los nuevos tiempos, pero que al mismo tiempo vuelve sobre viejos, viejísimos conceptos. En línea con este razonamiento se basan algunos argumentos empleados por sus detractores. Analicemos entonces lo que opinan sus detractores.

Si logramos abstraernos de Internet, y de toda la evolución tecnológica y de los protocolos que hoy en día usamos, el concepto en sí ¿difiere mucho de los viejos sistemas centralizados de los años 60?… repasemos… usuarios que acceden mediante terminales bobas a grandes Hosts sin la mínima capacidad de flexibilizar las aplicaciones y bajo el total y absoluto dominio de la administración central del sistema.

Por si ese argumento, no resultase la suficientemente inquietante, hay otros aspectos para reflexionar: los usuarios dejan su información personal y su privacidad en manos de terceros y algo peor aún, toda la información generada estará sobre software que no controlamos, es decir ¿cómo migraremos de proveedor en caso de necesitar hacerlo?

En definitiva, Cloud Computing es un nuevo término, que define un concepto que indudablemente va a evolucionar y madurar, incluso en aspectos legales.

Luego de este análisis, les comento cuál es mi posición al respecto. Siempre consideramos que lo que se ve bueno para nosotros, debería ser bueno para nuestros clientes, con los ajustes necesarios que las particularidades que cada negocio requiere. Esto no es una cuestión de fe, es bueno aprovechar aquellas aplicaciones en las cuales podemos confiar y que estamos habituados a “tercerizar” (incluso sin darnos cuenta que lo hacemos).

Aplicativos de email, el site de la empresa, algunas aplicaciones de colaboración o que faciliten la comunicación entre los integrantes de un equipo de trabajo, son aspectos en los que tal vez sea bueno tomar ventajas del Cloud Computing (siempre dependiendo de cada negocio en particular).

Por otro lado… ¿usaría un software alquilado y ubicuo para llevar la contabilidad, la producción, la relación con los clientes y demás recursos de su empresa?

En mi caso, dudo y mucho ante esa pregunta. Que se entienda bien, no es que me inquiete demasiado la privacidad de la información (eso se puede resolver de otra forma), ó que alguien descubra aspectos estratégicos de mi negocio (un negocio no es sólo una idea sino el equipo que lo lleva adelante). Lo que me inquieta son dos aspectos, la flexibilidad y escalabilidad del aplicativo para mi negocio y la migrabilidad de las bases de datos, el día que decida o necesite cambiar de proveedor. Esto no es sencillo y es una gran barrera que puede atarme a un proveedor.

Por otro lado, porqué no modelar nuestro propio esquema de servicios. Es perfectamente posible tomar ventaja de la ubicuidad de la Red, virtualizar plataformas de servicio propias, emplear servicios de datacenters de terceros si fuera necesario y que esto, sumado a algunas otras aplicaciones sobre las cuales tal vez sea práctico manejarlas con el concepto de nube, todo en su conjunto, se vea como nuestra propia red de “cloud computing empresaria”, pero sin dejar totalmente librado a terceros aspectos que pueden resultar estratégicos en la toma de decisiones.

Es decir, es posible armar nuestra propia estrategia de nube, sin necesidad de relegar aspectos que pueden resultar críticos, analizando lo que conviene a nuestro negocio con una mirada amplia, despojada de fanatismos.

Javier