¿Qué pasa con nuestro cerebro cuando ingresamos en el mundo virtual de las redes sociales? – Parte I

Es inquietante la forma por demás insegura en que muchas personas se mueven en Internet. Las redes sociales han creado un ámbito propicio para compartir temas e intimidades, que ni siquiera compartiríamos con un amigo del alma mientras tomamos un café.

¿Es posible tener más de un par de cientos de conocidos en el mundo real?… no hablemos de amigos (esos deberían ser dos o tres). En mi caso particular me tocó estudiar en diferentes ámbitos y trabajar en muchos más. Conocí y traté a mucha gente, mis tarjeteros deben tener algunos miles de tarjetas, pero a decir verdad, ni siquiera puedo unir algunos nombres a un rostro y mucho más que un apretón de manos vaya a saber en que tiempo y lugar, con la gran mayoría de ellos, nunca hubo una relación ulterior que ameritara siquiera llamarlos “conocidos”.

No deja entonces de ser notable el hecho de que mucha gente juega carreras con la cantidad de contactos que posee… sin darse cuenta que está exponiendo lo más valioso que existe, la información personal.

Obviamente, si Ud. es una figura pública ó practica alguna actividad en especial, puede ser lógico que pretenda tener muchos contactos o seguidores, es parte de la venta de su imagen, pero… por favor, no los confunda con amigos o conocidos.

Van algunas preguntas sobre su vida real:

1) ¿Con cuántas personas habla habitualmente en la calle y a cuántos invitaría a charlar diez minutos en el living de su casa?
2) En su casa ¿deja entrar libremente a amigos de amigos sin el más mínimo control?
3) En una reunión ¿dice todo lo que se le viene a la mente, empleando un léxico primitivo y exponiendo temas sin el más mínimo filtro?
4) Cuando se va de vacaciones ¿Cuelga un cartel en la puerta de su casa indicando a todos sus vecinos y a quienes pasen por allí, que estará 15 días en “tal lugar”?
5) Cuando transita por la ciudad ¿le entrega a las personas que ve sus datos personales, fotos de hijos padres, hermanos, debidamente identificados?
6) En la calle ¿grita a voces que logró ahorrar una determinada suma de dinero para hacerse un viajecito ó una fiesta ó cambiar el auto?

Piense fríamente ¿cuál es el motivo que nos mueve a exponer datos críticos sobre nosotros y sobre nuestros seres queridos de manera voluntaria? ¿problema patológico, psicológico o de pura inconciencia?

¿Es malo ingresar en las redes sociales?

Es como andar en la ciudad, debemos tener precauciones. La información que entregue debe ser los suficientemente parcial como para que nadie pueda reconstruir su vida desde Internet. Amigos de lo ajeno y personajes con intenciones varias, también existen en el mundo “virtual” aunque no los identifiquemos sencillamente.

En un próximo post, les cuento lo que pienso.

Javier

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